Seguridad en el Transporte de Carga, un Organismo Vivo que Tenemos que Cuidar

Rodrigo Serrano, VP de Innovación y Desarrollo de Wisetrack

 

Para que un organismo complejo se mantenga sano y vivo, es necesario que la sangre llegue a cada uno de los órganos, tejidos y zonas del cuerpo, para entregarles el oxígeno y retirar el dióxido de carbono permitiendo mantener un ciclo vital de oxigenación y energía.

Cualquier arteria tapada, que impida que la sangre llegue a donde debe, empieza a producir graves problemas que puede que terminen en la muerte de esa zona del cuerpo. Lo mismo sucede cuando, por causa de una herida, se pierde el flujo de sangre y disminuye la presión sanguínea: si no se corrige la causa habrá zonas que inexorablemente terminarán gravemente dañadas.

Es muy fácil imaginarse una ciudad como uno de esos organismos que requieren un “flujo vital” para mantenerse funcionando. Los procesos de distribución, reparto, reabastecimiento, reposición, logística inversa, entrega de última milla, etc.  son el equivalente a la sangre fluyendo, y los vehículos involucrados (camiones, camionetas, furgones, bicicletas, mensajeros, etc.) son el equivalente a los glóbulos rojos que transportan el oxígeno de ida y el dióxido de carbono de vuelta.

De igual forma que sucede en un organismo, cualquiera de esos procesos que se vea interrumpido va a causar traumas, daños y potencialmente la muerte de la zona afectada, ya sea por que no llegan los productos frescos o nuevos (el oxígeno) o no pueden ser retirados los vencidos o antiguos (el dióxido de carbono), obligando a los consumidores a prescindir de algunos de esos productos o a desplazarse a otras zonas de la ciudad en donde si puedan obtenerlos.

La serie de eventos observados durante las últimas semanas en nuestro país han generado distintos traumas a estos procesos de abastecimiento de las personas, ya sea por la cantidad de locales destruidos, cerrados, con horario reducido o con menos productos y por los robos, asaltos, incendios o destrucción de los camiones de reparto, impidiendo el “flujo continuo” de productos.

Esas situaciones afectan por un lado al comercio (y sus empleados) que no pudo satisfacer la demanda  y por otro lado a la dinámica vial de la ciudad con flujos de personas (los consumidores) más allá de lo necesario, para poder obtener lo que no pudieron en la zona donde normalmente se abastecen.

Adicionalmente, los hechos delictuales de los que hemos sido testigos, como saqueos y robos de camiones en las rutas de distribución de la carga, no solo han puesto en peligro y generan un trauma a choferes y peonetas, sino que además se trata de especies que serán comercializadas en el mercado negro, generando pérdidas sustanciales a las empresas de todos tamaños de la cadena logística, ya sean fabricantes, distribuidores o comerciantes minoristas y con el problema adicional, cuando se trata de alimentos refrigerados o congelados, que probablemente han interrumpido su cadena de frío pudiendo generar problemas de salud a quienes los consuman.

Como miembros de la sociedad, como actores en la logística nacional y especialmente como proveedores de tecnología para el transporte, tenemos una obligación de apoyar a proveedores y consumidores, a contribuir al desarrollo normal de los procesos de transporte, distribución y abastecimiento y especialmente entregar herramientas que ayuden a la reactivación de un comercio que ha sido fuertemente afectado por todo lo ocurrido, con miles de empleos perdidos, acumulación de deudas con proveedores, productos destruidos y pequeños comercios que aún no pueden reabrir sus puertas.

En este contexto de reactivación, el Black Friday a desarrollarse el 29 de noviembre será una importantísima oportunidad, pues entrega a los comercios una de las mejores oportunidades de promoción de sus productos y a los consumidores precios y ofertas realmente ventajosas para adquirir de manera simple y segura, bienes y servicios.

Naturalmente, como cualquier evento de comercio electrónico, la clave de su éxito y de que se mantenga la confianza de los participantes en él está en que los productos lleguen correctamente y a tiempo, a su destino final, pues con todo lo que ha pasado, por increíble que parezca, aún hay entregas pendientes del último Cyber Monday del 7 de octubre.

Esto supone un inmenso desafío, no sólo para el comercio sino para todos los involucrados: servicios de almacenamiento y de picking, personal despacho, transportistas, operadores logísticos, repartidores y por supuesto proveedores de tecnología, ya sea para asegurar la inviolabilidad de la carga y frustrar potenciales delitos o para mantener a todos los partícipes informados del estado de cada uno de los despachos, desde su preparación hasta la entrega conforme y a tiempo en el cliente final, así como para facilitar todos los procesos de logística inversa­­­­ que se producen en estos eventos de compras masivas.

Por ejemplo, soluciones de chapas electrónicas de apertura remota o bloqueos de “la quinta rueda”, también llamados bloqueos de desenganche, que evitan que se puedan abrir las puertas de la zona de carga o también, que se roben la rampla completa son algunas opciones de protección anti- vandálicos. Sensores de temperatura y telemetría de los equipos de refrigeración nos aseguran una cadena de frío sin interrupciones y aplicaciones móviles de ruteo y registro de entrega nos facilitan las etapas de última milla.

Cada uno de nosotros, que trabajamos y contribuimos en algún punto de la cadena logística somos parte del desafío de mantener a la ciudad viva, con un sistema circulatorio eficiente y vigoroso que, a pesar de que siempre podrá tener una que otra herida, es capaz de llevar oxígeno a cada una de sus partes de una manera segura y continua en beneficio de todos los que habitamos y compartimos la ciudad.